LA HORMA DE TU ZAPATO
Yo pensé que era
imposible que en ejercicio de mi actividad favorita, comprar, me hubiese
detenido a pensar en mis relaciones de pareja. Estando en el clímax de mí
tarde, comprando zapatos, pensé en el perfil del novio que quería tener.
Todo comenzó cuando el vendedor de Jimmy Choo al ver mi cara de martirio y felicidad midiéndome un modelo de estos zapatos; felicidad porque eran los zapatos más hermosos del mundo y podrían ser míos y martirio porque para quitármelos luego de haber caminado 5 metros alrededor del almacén, indiscutiblemente iba a tener que arrancarme el pie con todo y zapato por incómodos y dolorosos; el vendedor en un tono no muy jovial se dirige a mi diciendo “sí, evidentemente un zapato Jimmy Choo no siempre es cómodo, exige un pie muy fino, son artículos exclusivos y glamurosos, son Jimmy Choo”.
Nunca supe si lo que
me quiso decir era que no tenia pies para un Jimmy Choo, ó sí en un acto de
absoluta bondad, me quiso dar un desprevenido consejo de moda. Pero
lo importante de todo fue que en ese instante pensé QUIERO TENER MI NOVIO JIMMY
CHOO. Todas lo quieren, es físicamente
divino, es un caballero, glamuroso, rico, exclusivo, aunque esto implique
dolor, sacrificio y una ida al especialista cada vez que su horma inclemente y
dura, decida masacrarme los juanetes de mi autoestima y el callo de mi
confianza.
Aunque convencida de
que me merecía unos zapatos Jimmy Choo y un poco aturdida por las
incomprensibles palabras de mi vendedor, decidí salir en busca de una opción
barata y corriente, pero suave, que no me vendieran junto con un carnet de
medicina prepagada y un catálogo de podiatras por si mis pies tendrían que
someterse a una cirugía para bajar la presión y aliviar la articulación.
Mis sentimientos de
autocompasión y resignación me gritaban que quizás mis pies son feos y
deformes, pero no merecen tanto maltrato.
Justo como un milagro aparece ante mis ojos la opción que me merecía,
unos zapatos Louis Vuittton y resuelven como por arte de magia, además de mis
antojos de moda el enigma de mi vida, si no puedes con un novio Jimmy Choo
siempre habrá Louis Vuitton que lo resuelve todo.
Entre a la tienda en
un acto de dignidad y vi el segundo par de zapatos más hermosos de la
historia. Me los probé, camine unos cuantos metros y no se imaginan la
delicia, eran justamente los que yo quería, exclusivos, glamurosos, con diseño
y además COMODOS. No es cuestión de conformarse con cualquiera, ni empeñarse en
lo que todos quieren, es solo mirar para otra tienda y encontrar la horma de tu
zapato, exactamente como tú lo quieres.
Bueno, sorpresivo el encuentro con esta nueva faceta de Isabel de Ávila. Que mejor que desahogar todo lo que en el interior nos carcome y liberarlos con nuestros hobbies y gustos favoritos???, no solo nos premite soñar sino reflexinar y lo mas importante olvidar.
ResponderEliminarAunque para mi la frase perdón y olvido es un concepto complicado y aún por desarrollar, pienso que estas terapias son buenas para por lo menos olvidar y avanzar!!! siendo viltal y de suma importancia una sola persona... uno mismo.. Un abrazo, pendiente de la siguiente entrega :):) MDS