LA PROTAGONISTA

Las novelas románticas con finales felices, son como una píldora para un ataque al corazón, lo alivian.  La protagonista se enamora, sufre desmedidamente en todos los capítulos y al final termina viviendo tranquila y feliz con su galán.

Cuando comenzamos a salir con alguien sentimos lo mismo que cuando empezamos a leer o ver una de estas novelas, todo es color de rosa. El tipo es el chacho, sabe lo que hace, está exactamente donde debe estar, dice lo del libreto y en el momento exacto, no hay lugar a la sobreactuación, eso viene después, la típica frase "y vivimos felices por siempre". Sin embargo, nunca tenemos en cuenta, que toda buena historia o serie de amor, lleva implícita la posibilidad de una segunda temporada.

En las novelas y en la vida real, los hombres tienen una protagonista para cada temporada.  No hay nada que hacer, no importa lo que hagas, mi ex novio, que era el galán de mi novela, me iba a dejar al final del primer tiempo.  Y así fue, pase de ser la estrella, a la antagonista y de la antagonista a una vulgar extra. 

Galanes como mi ex novio son del tipo de novelas elementales, con patrañas vagas y predecibles, sin ningún contenido, que repiten los diálogos, sin alta resolución y accesorios cuando no hay nada bueno en horario de primer tiempo, sirven única y exclusivamente como material de entretención y de relleno. Basta con leer la introducción o el índice, para predecir el final de la historia.  En mi caso, sin mirar el prólogo antes de aceptar mi papel, terminé capturada por un actor de vereda, que por participar en solo un capítulo "Eres la Mujer de Mi Vida, Te He Esperado Durante Mucho Tiempo y Nunca te voy a Dejar", como una principiante, creí que estaba en el estrellato del amor y que era merecedora de la india catalina de la felicidad por mi papel estelar en la vida de este mal llamado galán alias novio.

Lo peor de todo es que me convencí de mi personaje, creí que tenía el derecho a permanecer unos capítulos más, no podía aceptar a la nueva protagonista y como buena diva me resistía al final.  Tal cual lo haría una heroína en decadencia, comencé a reinventar mi personaje y a caer en los típicos episodios esquizofrénicos que me impedían ver que tan solo se trata de una simple sustitución por razones de audiencia, con las novelas y para los hombres, cuando la sintonía se acaba toca replantear el libreto.

Hiciera lo que hiciera, mi suerte estaba echada, el cambio era una decisión de producción, los amigos que siempre opinan.  Mi ex novio me dejó. Pero como en toda novela, el picante, el fondo el suspenso y el color lo pone LA PROTAGONISTA;  qué sería de café con aroma de mujer sin gaviota ó Betty la fea sin Betty, está es la razón por la cual, a pesar de haber abandonado el escenario y ser en la vida de este galán alias novio, como dice la canción de Héctor Lavoe un periódico de ayer, todavía se habla de mi personaje.




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