DIGNIDAD O DIMITIR

Todos siempre vuelven.  Esta es la frase con la que continuamente comienzo mis conversaciones cuando mis amigas me cuentan sus historias de abandono y abruptas rupturas provocadas por sus novios, amantes, maridos o compañeros permanentes.

Y continúo diciendo, que nosotras ante esta situación, no debemos hacer nada.  Los hombres como las bolas de squash, entre más duro las lancemos contra la pared, más rápido se devuelven.  Tenemos que aprender a aguantar con estilo, gallardía y dignidad, el despecho con tristeza y asomos de esquizofrenia, que produce que te boten como un perro; porque el problema no es que los ex no vuelvan, el asunto está, en prepararse para cuando esto suceda.  Lo que queda entre tu ex y tú, es única y exclusivamente una cuestión de integridad y honor.   

Que te boten duele, pero que tú ex te coja mal parada, es una verdadera condena y al igual que una pésima selección de fútbol, si entras en el partido vuelves a perder. Lo único en común entre un ex y tú, es el sentimiento de humillación y escarnio público, que te tiene que retar a jugar con estrategia.

En vez de llorar sin consuelo, prepárate sin descanso para cuando este ex se aparezca.  Te sugiero te apoyes en el mejor equipo que puedas conseguir, tus amigas arpías, tu victoria será rotunda y la derrota del ex deshonrosa.  Esta estrategia de juego debe definirse por el armador del equipo que eres tú, solo tu sabes la magnitud de la bajeza, un medio campista que es tu siquiatra y el grupo de delanteros y defensa, nuevamente tus mejores amigas.

Este partido no tiene segundo tiempo. Es la valiosa oportunidad para la reivindicación de la dignidad y dar un golpe de victoria a tu autoestima.  Es el momento de oro para cometer todas las faltas pero salir por la puerta grande, como una estrella en el juego del despecho y la revancha.   

Todos hacen lo mismo, así que si te llama contesta, si te invita a salir hazlo, pero no te involucres, ya no es tu pareja, es el enemigo. Lúcete y hazle entender que estás de vuelta en la cancha, no hay nada que indigne más que te sienten en el banquillo y como el jugador de primera clase, demuestra tu seguridad y manejo.  El balón ahora lo tienes tú, junto con la tarjeta de expulsión, muéstrale lo que eres y estrena la dignidad.

La experiencia demuestra que en materia de relaciones amorosas, los segundos tiempos son un fracaso, esto constituye la regla, no la excepción. Pese a que siempre vamos a tener las dos posibilidades: volver a nuestra relación o exhortar nuestra entereza, yo aplico la de Franco de Vita: “el agua hay que dejarla correr”.  Solo vale la pena dimitir, para repetir una cartera Louis Vuitton, en materia de hombres ni se contempla.


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