LAS SEÑALES
Cuando comenzamos una
nueva relación amorosa, nos invade un raro desespero por saber, si por fin
dejamos atrás la lista de los sapos y encontramos el príncipe azul.
Generalmente el nuevo
comienzo lo antecede una etapa de humillación de un ex, entonces el miedo al
fracaso y a otra decepción, nos hace recurrir a cualquier método que nos
entregue una posible certeza. La lectura de cartas, los grupos de oración, la
lectura del tabaco, sesiones energéticas, son tan solo una lista de las mil
estrategias con las que creemos podemos mitigar la posibilidad de un desastre y
pasamos por alto algo tan simple como las señales.
Para todo en la vida
hay señales, cuando estas en el colegio y estas a punto de decidir qué quieres
estudiar, como de la nada, un profesor te llama a desarrollar una tarea que te
revela tus aptitudes. En la universidad, cuando no sabes a que dedicarte,
siempre hay un angelito que sin más ni más, te pone una labor, que termina
marcando tu destino y así sucesivamente.
En el amor pasa
exactamente lo mismo, siempre hay señales que nos indican que las cosas van
bien o si van tan mal, que lo único que me espera es el sufrimiento y el
corazón destrozado. Es la falta de instinto de las mujeres
enamoradas, que hace que una y otra vez tropecemos con la misma piedra pero
diferente cabrón. Las señales existen, están ahí, pero las únicas que no
las vemos somos nosotras mismas.
Si a un hombre le
interesas nunca te falla, siempre está pendiente de cualquier detalle.
Que si solo tomas coca cola sin azúcar con pitillo, cual es la marca de tu
champaña o de tú Whiskey, si te esta matando el mal genio, si tan solo no
quieres hablar ó si lo que llena tus expectativas es un pequeño regalito como
un anillo Tiffany Princces Cut, elegant and dramatic: como yo, porque solo tú,
puedes ordenar su caos.
Si solo te busca para
pasarla bueno, si en su agenda nunca estas, si no recuerda que no te gusta el
chocolate, o que tu restaurante preferido es Harry´s BAR, si nunca te pregunta
por tus amigas y no puede recordar la última historia que le contaste con tanto
entusiasmo, ese no es, es evidente que la señal te obliga a sacarlo
inmediatamente de tu historia y de tu vida.
Gracias a que existen
las señales, que no son más que bendiciones de Dios, algunas nos libramos de
alterar las leyes del orden y poner cada cosa en su lugar: cada loco con
su loca, cada guiso con su grilla y cada princesa con su Tiffany y un par de
Jimmy Choo.
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