DE VUELTA AL MERCADO
Lo más difícil para una mujer, cuando termina una relación, o está en la labor de terminarla o simplemente siente la ausencia de su pareja, es el temor de recuperar su espacio y su vida social. Hay algunas mujeres que entendemos que tener una relación sentimental, es sinónimo de aislarse de todo y de todos. Suponemos que tener novio, es como tener excedido el cupo de la tarjeta de crédito, que nos impide entrar a las tiendas de nuestro gusto, para disfrutar de un buen shopping .
Pero lo que siempre he dicho y no práctico, es que el estar a dieta no impide definitivamente, que podamos ver el menú.
Ennoviadas, casadas o rejuntadas, siempre terminamos alejándonos de los amigos, de la vida social y hasta de la familia. Cuando intentamos recuperar ese espacio, la ley de causa y efecto, nos cobra la desaparición unilateral que quisimos instaurar, por nuestra cuenta y riesgo; nos anotamos en el listado de morosos y nos auto - convertimos en una cartera con calificación D, E (de alto riesgo), por posible abandono posterior.
Nos estamos perdiendo de todo lo bueno, estar en el mercado es estar vigente hasta en la vida de tu pareja, los excesos de confianza, colocan a los hombres en un estado safe, que casi les otorgas licencia para volverse unos verdaderos cabrones. Díganme sino, llega un momento en la relación, que comenzamos a volvernos invisibles, como activos fijos en sus vidas, que al parecer no merecemos el más mínimo esfuerzo, porque pierden el interés, ya que según ellos, se lo cedimos todo.
Definitivamente con los hombres, el tema es de limosna con escopeta. Hay que darles un remesón (solo para despertarlos del letargo) tomando la firme decisión, de volver al mercado. Pensemos que estamos cancelando el cupo total de la tarjeta para gastar sin contemplación. Imaginémonos que estamos comprando artículos para la nueva temporada: zapatos Jimmy Choo (última colección), unos jeans del nuevo almacén Armani Exchance en el centro comercial gran estación, carteritas Louis Vuitton (la bajada del dolar es bueno para nuestras compras), etc etc. Porque aunque ellos a veces lo desconozcan, siempre vamos a tener derecho a estrenar (y lo más importante, ellos deben de tener claro, que contamos con el cupo, para PODER comprar ese nuevo ropero)
Experimentando este desuso del que les hablo, decidí aceptar invitaciones de amigos, que en algún momento rechazaba por estar en sobregiro con el amor, y descubrí que estar de moda, tiene más ventajas que desactualizarse por decisión propia:
Ya no estaba guardada en el closet como un atuendo con alguna imperfección, por algún extraña razón (y todo fue a raíz de mi salidita), me había convertido en una joya de colección, no solo para los demás, sino también para mi novio, comenzó como en nuestra primera etapa de relación, a utilizar todas las artimañas para convencerme de porque debía estar con él y lo mejor de todo, me bajó (en una noche), el cielo y la tierra a mi disposición (otra visita al JW Marriott, algunos ya saben de lo que hablo), sin ligueros, ni límites de tiempo, ni de presupuesto.
Y todo esto fue, por una pre-oferta en el mercado: once, imagínense si decido colocar en forma permanente, las acciones en la bolsa?
Los monopolios para tu vida amorosa, solo son buenos cuando eres tú, la que los constituyes, no estoy invitando a la infidelidad, estoy haciendo un llamado a que estrenemos el autoestima. Tenemos derecho a que no nos ignoren y que siempre seamos el OMEGA que ellos quisieran tener. Hay que enseñarles a nuestras parejas que no hay cuidados excesivos (nunca estamos seguras), siempre queremos más (no hay límites) y que la teoría del triciclo no es para las mujeres de nuestra época (no lo miran hasta que otro niño lo quiera montar)
Señores el que tenga tienda que la atienda o sino, que la VENDA!!!!!
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