SUERTE, TIEMPO O ARTIMAÑA
El mundo de las
relaciones sentimentales es absolutamente indescifrable, es un mundo en el que
confieso, me muevo con bastante torpeza, por eso de un tiempo para acá, me ha
asaltado la curiosidad por saber, si existe la fórmula secreta para una
relación de pareja exitosa o si en la vida todo es cuestión de suerte.
Conozco historias,
que me han evidenciado que sí hay mujeres fabulosas, con relaciones
increíblemente estables. Aunque en principio pensé que estos dos factores: mujeres
fabulosas y relaciones estables, eran inversamente proporcionales. ¿Artimaña?
Si las relaciones de
pareja fueran como la relación que las mujeres tenemos con nuestros zapatos, el
factor suerte no tendría ningún tipo de relevancia, pues al final del día, tu
escoges los zapatos más caros, exclusivos, sofisticados, que sabes que, por
definición, no son cómodos. No te dejan de incomodar hasta que con el paso del
tiempo, te es indiferente si te torturan o maltratan, es tu razón la que cede y
se conforma. ¿Tiempo?
La diferencia existe
en que si la relación con tus zapatos se convierte en una mortificación
constante, los pañitos de agua tibia, las cremas happy-feet, los ungüentos para
pies, disimulan el dolor y hasta lo mejoran. Cuando se trata de
padecer por un hombre, estos mismos tratamientos pueden terminar en más dolor y
múltiples decepciones.
Se podría concluir
entonces, que las diferencias e ilaciones entre mi pareja sentimental y mis
zapatos, están enmarcadas dentro de tres factores fundamentales: La suerte, el
tiempo y la artimaña y ante tantas coincidencias y divergencias, la lógica del
closet, ayudo también a comprender que debía ser más exigente con mis zapatos y
menos rigurosa con los hombres.
Los hombres no
necesitan cuidados especiales, siempre todo será, una cuestión de tiempo, por
el contrario entre más atención les des, más indiferencia encuentras, esto es
un ejemplo aplicable para la artimaña, el lugar es solo cuestión de geografía,
lo relevante definitivamente es el momento y ni hablar de usos, que siempre
terminará en problemas de abusos, volviendo nuevamente a la simple y real
suerte. Con nuestras parejas solo debemos esperar a que se sientan solos, es
cuestión de tiempo, para que nosotras nos mostremos muy compasivas, artimaña, y
cuando estén alegres convertirnos en parte de sus éxitos, tiempo, para luego
buscar los momentos donde saber decir un no de crueldad y de absoluta
manipulación, como el mejor final de una triunfante artimaña y un buen golpe de
suerte.
Puede resultar realmente increíble saber, que a hoy, me siento mucho más cómoda en mi prospera relación con mis zapatos, la selección de ellos nada tiene que ver con el corazón, nunca me arrepiento de haberlos comprado, siempre encuentro la utilidad de mi adquisición, sé que hacer y en que tiempos, todo alrededor de estos es eminentemente racional, no es suerte, ni tengo que vivir de artimaña en artimaña, ellos me duran, hasta que yo me canse, o hasta que la muerte nos separe.
Quiero que me acompañe un amor con suerte, que me enseñe a manipular las dificultades de la vida con buenas artimañas y que jamás nos pase el tiempo.
Isa... yo creo que no había pensado en eso y por eso siempre compro zapatos en payless, porque los comparo con lo que van a durar las relaciones de hoy en día. Pero ... lo de la artimaña me gustó mucho.
ResponderEliminarUn abrazo
Podría decirse, quizás, que todas las relaciones son una suerte de tiempo, fortuna y artimaña. Tiempo pues sólo en él y a través de él puede construirse lo que ha de destruirse. Fortuna pues sólo controlamos lo que nos es dado a controlar y aleatorio es el universo en sí mismo. Artimaña, trucos y magia. Quizás no para superar la falla, quizás sí para modelo de entretención. Yo sólo uso un par de zapatos. Uno solo. Apenas se dañan, los cambio. ¡Saludos pues! F.
ResponderEliminar