LO QUE EL VIENTO SE LLEVO
En la permanente travesía por todo el país que me brinda mi trabajo, he
estado reencontrándome con mis amigas de siempre en distintas ciudades. Amigas
de toda la vida que amo profundamente y que por la distancia no veo a menudo. A
pesar que para mi siguen siendo las mismas personas, la diferencia de culturas
de donde viven, han influido en el desarrollo de su personalidad o nueva
personalidad o evolucionada personalidad.
Mientras les contaba mis historias de amor, cargadas de drama, pudor y
mucho romanticismo, al mejor estilo de María del Socorro Tellado López, alías
Corín Tellado, con mi sello propio de ser costeñas, mis innovadoras amigas
hablaban de sexo, como la forma para vivir mejor, en pareja o sin pareja.
Yo creyendo que era la más intrépida, me las ingeniaba para explicar que la
mejor forma de impresionar a un hombre en la cama era con el complejo de las
mujeres estrato 6, pensando que la clave era la recarga de temperatura
sentimental y mis amigas me ridiculizaban describiendo sus experiencias en
bares cargados de sensualidad, donde podían entrar con sus parejas, tomarse
unos tragos desnudos y conversar con poca luz y buena música. Esto sin
mencionar un cuarto de juegos, al mejor estilo Christian Grey, que algunas de
ellas alimentan con el cónyuge, novio, compañero o compañera permanente, con
las novedades que mensualmente llegan a los sex shop.
Transcurrían las conversaciones y a medida que cada una de ellas me iba
dando cátedra de cómo tener una relación renovada, reverdecida, divertida, sin
desvalorar la ingenuidad nada neoliberal de los sentimientos, yo me recordaba
con nostalgia y un poco de remordimiento, las oportunidades de buen sexo con
carne fresca que me perdí por la hipocresía sexual a la que me sometió la
mojigatería social.
Claramente, tal cual lo describe la filosofía en el tocador, no es posible
mantener una relación sentimental y ser feliz solo de manipulación, llanto y
posturas anticuadas, es inaudito. Más que la preocupación por la pareja que
dejé ir, por su audacia en la intimidad, me comencé a lamentar por los momentos
que deje de aprovechar, porque lo que se va no vuelve y tan difícil que es
encontrarnos con un buen catre.
Si bien es cierto que el hombre es un animal confuso, que da señales
equivocadas, en cuestión de sexo las mujeres pensamos demasiado: acuéstese es
eso sin rodeos. El análisis, el estudio y la investigación son para otros
momentos, lo que la pena no dejó, como en la película, el viento se lo llevó y
es que plátano maduro no vuelve a verde y el tiempo que se va, NO VUELVE.
Comentarios
Publicar un comentario