TIBIO
Estaba hablando con
mi amiga Adelina sobre la personalidad de mi nuevo admirador y yo trataba de
explicarle sin éxito que el hombre un día parecía amoroso y al otro día un
limón, cualquier día se veía interesado en mis cosas y al otro simplemente lo
distraía una mosca, un día pareciese atrevido y osado y al otro día un poco
huraño y casa solo. Todo era tan confuso y raro como un modelo de la última
colección de Donatella Versace, que uno no sabe donde se lo debe poner, con qué
lo debe lucir y para qué.
Trate de definir su
comportamiento y por mas intentos que hacia no podía encontrar la palabra
correcta para calificar su forma de actuar, cuando ya estaba a punto de dimitir
mi conversación pensando que tan solo el personaje era de temperamento
confundido o aún peor, no estaba interesado en mi, una mujer jamás se resiste a
que un hombre no le intereses, mi amiga al mejor estilo de Sherlock Holmes,
encontró la clave cuando me dijo que el sujeto era sencillamente un
TIBIO.
Créanme que jamás
había oído este término para clasificar a un hombre. Me costó entender a que se
podría referir mi amiga con ese término, pero luego de buscar las
características de la palabra TIBIO, encontré que efectivamente, si existen
hombres de estos y yo estaba frente a uno de esos especímenes.
Son humanos
templados, indiferentes, apáticos, insensibles, desapasionados, alérgicos a
cualquier muestra de sentimiento o afecto: TIBIO. Nunca sienten celos, no
les molesta nada, no se esfuerzan por impresionarte, no hay lugar a la
contradicción, no gesticulan. Al analizar esto, ya no sabia si asustarme o
sentirme complacida, si me gustaba la libertad o si prefería la opresión, si
quería calor o extremo frio, descubrí que me había vuelto TIBIA.
Ya estando contagiada
con la tibieza, mi dilema pasó de pensar en le gusto a no le gusto, a
considerar si es un problema serio ser TIBIO. Siguiendo mi labor de
investigación descubrí, que es una repugnante condición espiritual, según los
versículos 15 y 16 del Apocalipsis, los tibios estamos al borde de ser
vomitados de la boca de Jesús, léase: somos un real y claro daño de estómago,
casi una intoxicación, por tanto, es urgente el sometimiento a una disciplina
severa que nos ayude a vencer semejante grado de envenenamiento.
Y ya casi tentada a
iniciar una conversación trascendental con mi nuevo admirador, donde le
expondría los trastornos de ser un TIBIO, entendí por su actitud, que los
TIBIOS piensan que están bien, porque ellos deducen que el normal devenir de
algo muy caliente, es que con el pasar del tiempo se ponga TIBIO. En una
relación amorosa nada más directamente proporcional al fracaso que la tibieza,
ante tal conclusión y para evitar frustraciones posteriores, la decisión fue ir
en busca de las altas temperaturas con sistema de calefacción permanente.
En otras palabras NEXT.
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