SEXO DÉBIL
Durante décadas he oído
hablar de la mujer como sinónimo de sexo débil y he crecido pensando que con mi
condición de falta de carácter, de aptitud cobarde y pusilánime, usos del
concepto de débil, estaba obligada a enfrentar ciertas situaciones propias
de esta naturaleza paralizada, disfuncional, pesada e inadecuada de ser débil.
Desde este escenario, los misóginos son una mera consecuencia y no lo que
creía, una simple mala decisión.
Sin embargo soy de las
que pienso que la vida es un camino lleno de riesgos, si ganas eres feliz, pero
si pierdes, aprendes y como siempre he estado en la disposición de aprender,
sobre todo en el amor, me lanzo sin piedad conmigo misma, a una serie de pésimas
relaciones de pareja, que han roto mi corazón una y otra vez, pero al final,
salgo con las esperanzas puestas en el siguiente misógino, doy lo mejor de mí y
me convenzo que esta vez sí encontré al patán de mi vida. Es una combinación de
esperanza + perseverancia.
Al mismo tiempo que
trato de salir ilesa de esta carrera de obstáculos que llamo mis relaciones de
pareja, también debo vencer mi condición biológica o herencia genética de ser
“débil”. Estudio, trabajo, me cuido, dispuesta a asumir una realidad de
que mi única discapacidad radica en mis sentimientos.
Hoy día, en el peor de
los mundos, me quieren convencer que no solamente soy el sexo débil en mis
relaciones de pareja, sino que también soy débil en los demás aspectos de mi
vida, el psicológico, el social, espiritual y político. No solamente tengo que lidiar
con los bribones que atacan mi corazón, sino con todos aquellos que consideran
un deporte los golpes contra las demás esferas de mi autoestima.
Recorriendo un camino de
total obscuridad, sin visualizar en ningún momento la luz, comienzo a creer que
lo correcto es subyugarme, amilanarme y retroceder, pero al mirar las heridas
que ha resistido mi alma junto con mi corazón y aún siguen latiendo sin
detenerse, cuando pienso que he caminado sin miedo hasta donde estoy y he
salido adelante con confianza y seguridad y aún tengo ilusión, me pregunto de
cual sexo débil están hablando.
La historia
muestra con innumerables ejemplos de mujeres empoderadas, que la sabiduría nos
la otorga la experiencia y nos hacemos capaces, intuitivas, guerreras, líderes,
enérgicas e inteligentes. Esa es la verdadera condición de ser
mujer. No solo podríamos conquistar a cualquier misógino, sino además
convertirlo en el hombre de tus sueños, sin morir en el intento.
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