BENDECIDA Y AFORTUNADA

Últimamente en mis reuniones con mis amigos separados de más de cuarenta, lo único que escucho por parte de sus nuevas parejas de menos de treinta, es que son mujeres bendecidas y afortunadas, será que un hombre después de los cuarenta, es un mejor partido?.  Debe ser que la experiencia, diplomacia, astucia y unas cuantas canas, los colocan en el puesto de la tendencia de lo deseado.

Muy curiosa de estos temas y con ganas de beber un sorbo de la bendición contenida en el santo grial de un amante de más de cuarenta, decidí aceptar salir con un pretendiente con estas características, separado y acababa de cumplir los cuarenta. Pasaron los días y me encontraba una y otra vez con los comportamientos simples, distraídos, no solidarios y pocos estructurados de todos los hombres, en otras palabras, nada especial, sin embargo me negaba a darme por vencida de poseer mi caldero divino.   

Imitando en todo a mi nueva generación de amigas bendecidas y afortunadas, tratando que al igual que a ellas, todo lo que piden se os dá, al mejor estilo de una versión clásica de la última cena, mi vida tuvo un giro inesperado, pasé de casi dormir en el trabajo a transitar entre horas de conversación sobre viajes maravillosos a destinos internacionales, donde los cáliz de más de cuarenta en rituales místicos y casi esotéricos, confundían a mis bendecidas y afortunadas amigas con maría magdalena en medio de virtuosas ceremonias maritales y exhaustivas jornadas de compras de visuteria que el elegido y magnánimo copa de oro pudiera quitar y poner.  

Solo había tiempo para la actividad física y todo lo que se deriva de este tema. Con mis nuevas amigas bendecidas y afortunadas, solo hay tiempo para el ejercicio o para los encuentros con el quirofano, que contribuyan con el mejoramiento de la masa muscular en algunas zonas del cuerpo y así se logre seguir siendo el objeto de los deseos y se satisfagan las ocurrencias del rey de más de cuarenta.  Es muy fácil estar a la moda, mis muevas amigas solo compraban ropa deportiva de licra y muy provocativa que usan como atuendo de diario pero también para toda ocasión, es hasta divertido y práctico porque se ahorra tiempo en pensar en que ponerse.

Pese a lo fantástica que podría parecer mi nueva vida y esperando el milagro que resolviera el enigma, mi grial de cuarenta seguía comportándose como una simple y vulgar baratija, plato de peltre que estaba dejándome en banca rota, más vieja y casi desempleada; debía seguir el consejo de las bendecidas y afortunadas de ir por más.  Esto es igual que en la verdadera historia del grial, las relaciones sentimentales que establecen mis nuevas amigas, son una eterna búsqueda que conduce a múltiples teorías, para este caso, a múltiples benefactores de más de cuarenta. En resumen para mis nuevas amigas bendecidas y afortunadas lo que no paga que no estorbe y que venga el próximo.

Hasta ese momento todavía no había visto la bendición y la fortuna, me sentía maldecida y desgraciada, atentaba contra mi propia felicidad, conspiraba contra mi misma, y estaba confundiendo mis propias convicciones, olvidando lo que realmente me interesaba de una relación de pareja. No todas las mortales somos capaces de llegar al grial. Estoy resignada a creer en el amor para siempre y los buenos sentimientos.  Seguiré intentando crecer como mujer y como ser humano, aportando valor a la verdadera copa bendita y con mucha fortuna que es la FAMILIA.


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