ARROCITO EN BAJO
Mujeres y hombres hemos tenido alguna vez en la vida una relación
llamada arrocito en bajo. Es ese amorcito de vez en cuando, intermitente, de
carácter suplente, que amas con locura pero solo por temporadas.
El concepto de arrocito en bajo hace referencia a ese bocadito
para comer que se cocina lentamente, se come por cucharaditas, se sirve para
picar y lo dejas servido para cuando quieras más. No es tu novio o novia, no es tu modelo de
esposo o esposa, ni mucho menos podría ser el padre o madre de tus hijos,
claramente no es la persona de tu vida.
Es un entremés, mientras llega el plato fuerte.
Un arrocito en bajo esta llamado a satisfacer tus necesidades
físicas y emocionales sin dolor ni drama. Lo puedes saborear siempre, porque te
lo puedes servir entre plato y plato y en algunas ocasiones te ayuda a eliminar
los malos sabores del plato acabado, preparándote para el siguiente. Básicamente es un entretenimiento para tu
boca.
Es frio, fácil de digerir, dosificado pero con buena presentación
y buen sabor, sin embargo, en los restaurantes de alta categoría como en las
mejores familias, en algún momento se nos quema un ingrediente cuando se
pretende alterar el orden de presentación de los platos. Si en un arranque de creatividad del chef, se
proyecta tomar como principal lo que siempre ha pertenecido a la suplencia, esto
constituye un desatino hasta en la buena mesa y aquí comienzan los problemas.
Los principios gastronómicos y los códigos de las relaciones de
pareja son inmutables, esto constituye la vieja propiedad conmutativa. Hay personas que entienden que lo que se indica
en primer lugar o de primero es lo más importante, esto denota una clara
confusión del sistema jerárquico, por ejemplo, las conclusiones no por ser lo
último es lo menos relevante.
El arrocito en bajo siempre será el tentempié del amor y de una
buena mesa, no por ser la antesala de la comida es el momento mas determinante
de la cena. Nuestra posición en este orden reside en el protocolo definido al
inicio. En las relaciones de pareja, como en la buena mesa las reglas son
estándar, universales, los arrocitos en bajo desaparecen cuando llega el plato
fuerte.
Es simple, uno no se enamora del arrocito en bajo, por lo tanto, el
arrocito en bajo no puede enamorarse de uno, no desperdicies el tiempo
lloviendo sobre mojado y tratando de cambiar una teoría que se remonta a la
antigüedad, busca ser más producida o producido para que no te cataloguen como
entremés y puedas convertirte en lo contundente de una buena mesa, el plato
principal.
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