UN SIMPLE PAPELITO

Nosotras mujeres apasionadas, entregando todo y más a nuestros novios, amantes y/o esposos, cuando estamos en medio de una relación y por fuera de ella también, porque somos comprometidas hasta para acabarlas, podemos terminar padeciendo alteraciones de ceguera, sordera, parálisis parcial, estrabismo ocular e instantes de pérdida de capacidad del habla, en una operación inconsciente, producto de procesos de histerismos, por lo simple, básico y tan poco creativo de las acciones y actitudes de algunos hombres.

Me explico. Ese submundo extraño que nos hace a las mujeres ser creadoras de fantasías románticas y asombrosas, llamado inconsciente, por momentos nos produce alteraciones mentales, que nos hace enamorarnos en algunas ocasiones de lo que de ahora en adelante voy a llamar como un cínico y/o trastornado social. Ese mismo inconsciente, como mecanismo de defensa psíquica a los ataques de inutilidad de cínico y/o trastornado social, da paso a lo que llama la medicina, los recuerdos escondidos de la mente, es decir, entierra en un instante, aquello de lo que nunca más te vas a acordar, volviendo más sencillo el camino del olvido, de lo que alguna vez creímos era el amor de nuestras vidas.

Este reaccionar del inconsciente que me hace ser consciente de mis lapsus de torpeza, lo ha producido mi cínico y/o trastornado social del pasado, porque desde su rústico enfoque revolucionario de cómo acercarse a una mujer después de embarrarla hasta el fondo, me envía pegado a un CD de música promocional, un simple papelito.

Todo el amor real del mundo quedó relegado a un lo siento, en un simple papelito. Como tengo una personalidad necia y escéptica, que me impide enterrar los difuntos del amor de un trancazo, decidí justificar su enorme tosquedad, formulándome innumerables hipótesis alrededor de semejante desatino, siendo lo fácil, considerar a el cínico y/o trastornado social del pasado, simplemente un enfermo mental, con poca capacidad de raciocinio. Otra vez me traiciona el inconsciente.

Conscientemente quise pensar que el simple papelito era un nuevo concepto de sentido y coherencia.  A una gigante metida de pata, una demostración de poca genialidad. El cínico y/o trastornado social del pasado como tiene claros límites de experiencia en aquello de las relaciones interpersonales, el simple papelito es considerado un evidente impulso reprimido.  

Para no darle más vueltas al asunto, para no entrar en contradicciones con mi autoestima y perdiendo el tiempo queriendo razonar con lo irrazonable, dejé que en mi consciencia operara el principio de realidad que indica que debo adaptarme a lo que hay, entonces decidí no recordar la representación inconciliable de la estupidez en un simple papelito y preferí que me atacara otra vez el síntoma del olvido



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