SIMPLEMENTE NO TE QUIERE

Las mujeres tenemos la fantástica capacidad de convertir a Darth Vader en Forrest Gump, dependiendo del nivel de enamoramiento por el cual estemos pasando, porque en la vida real, un villano puede también ser maravilloso.

Esta bipolaridad que nos caracteriza a todas, hace que veamos una realidad con la retina del universo paralelo.  Para las mujeres enamoradas nada es lo que parece. Nos pasamos los momentos justificando las patanerías y faltas de afecto del que consideramos el amor de nuestras vidas, olvidándonos que en el mundo del olvido, lo singular no aplica, lo que existe son los amores de mi vida.

Son demasiados los rufianes que nos toca besar para toparnos después con el indicado, que seguramente será menos bribón, con una pisca más de cinismo, pero mientras dure el amor será el hidalgo perfecto y cada grosería interpretada como un problema general de todos los hombres de un sentimiento aterrador al compromiso, que lo conduce a manejar en el sentido contrario de lo que creemos es la dirección correcta.

A medida que lo voy escribiendo, suena más raro y patético de lo que es.  Si un hombre no te llama, es porque sencillamente NO te quiere llamar; para nosotras, por las razones históricas que desconozco, este acto de rechazo puro y simple, es la muestra del más claro e irresistible amor verdadero.

Si está con otra, está con otra, sino te busca NO quiere estar contigo, pero no podemos seguir fantaseando que la ecuación en el amor es menos + menos = positivo.  No eres tú, es él, porque esta descripción frívola pero aguda de la existencia, se traduce en: simplemente no te quiere.

Un miserable, ruin, desleal, infiel, torpe, ordinario, descortés, vulgar, en resumen un hombre, puede ser tu media naranja, si y solo si, te quiere. La maldita verdad de que rompimos porque te quise demasiado, es una noticia falsa, creada por las mujeres en la antiguedad, para desinformar al alma y engañar el ego, con la intención de inducir en error a nuestras mentes y lograr manipular nuestras propias decisiones, desprestigiando nuestro orgullo y enalteciendo la vanidad masculina.

En este juego nadie gana, pero tampoco nadie pierde, es un empate con la vida que nivela y equilibra los desafíos que trae consigo el amor.  Siempre vendrá otro, inseguro y enredado como una bolsa de anzuelos, pero que nos imprime la expectativa y la confianza de que esta vez si alcanzamos lo que todas deseamos: simplemente que te quieran.

La esperanza es lo que hace que todos los días te levantes a buscar y logres encontrar todo lo que te propongas.   



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