ME GUSTAS
Estoy absolutamente jodida, me gustas. No hizo falta mucho tiempo para comenzar a
sentir que quería mirarlo, pero al mismo tiempo parecer que no lo estaba
haciendo. Solo pasaron pocas semanas para empezar a preocuparme por hablarle de
algo que no lo fuera a decepcionar y qué al mismo tiempo, no notara que me preocupaba.
Es un reto y todo reto emociona, pero a
la vez me enfría la impotencia e ineptitud que me provoca su indiferencia y hasta
ahora yo ni siquiera soy parte de su conflicto.
En el arte de la guerra, deberían explicar con detenimiento, cómo diablos
adelantamos eso que se llama la estrategia
suprema de aplicar con sabiduría, el conocimiento de la naturaleza humana en los
momentos de confrontación. Yo me estoy confrontando
permanentemente conmigo misma, me confronto con la crueldad con la que
amorosamente me abraza y al parecer para él, no significa nada, de qué clase de
humanidad me están hablando, esto es visiblemente un acto inhumano.
Estoy en posición de ataque y el
objetivo es rendirlo a mi victoria, pero a qué horas caigo derrotada por mi propio
ego. Por más que mi necedad se empeña en esta cruzada, más cerca veo mí aniquilación.
Es tan patético y psicótico como el
hecho de tener un amigo imaginario en la madurez. Lo miro, me mira, le hablo,
me dice cosas, hasta le hago el amor en mis pensamientos, pero como un general aparentemente
sin estrategia, me quedo sin hacer nada, me echo la bendición y que sea lo que Dios
quiera.
Soy una melómana de la felicidad, me
entusiasma un poco de todo. Ansío quererlo un poco, ignorarlo un poco, hasta
odiarlo un poco. Sin embargo, como
aspirar a tanto con una criatura de la especie humana fácil, difícil, neutro, estrecho
y accidentado. Lo mejor es portarse como el guerrero sabio, la mínima acción y
el menor esfuerzo para conseguir el máximo resultado, será la espontaneidad y el
curso natural de las cosas, los que determinen el momento adecuado, para
empatarlo o para olvidarlo.
Yo, sigo adelante con esta apuesta de
la nada, cargándole a mi cobardía el ímpetu que alimenta mi supuesto valor, aunque
seguir en esta pelea me confunde y me llena de incertidumbre, solo el final decantará
con claridad en el camino de esta contienda, quien fue el cazador y quien la simple
liebre.
“la mejor victoria es vencer
sin combatir y ésa
es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante”. Sun Tzu.
Comentarios
Publicar un comentario