LO INOCUO


Hay palabras que no son de alta frecuencia cuando hablamos o escribimos, se me ocurre decir, qué porque no conocemos su significado o porque aún conociéndolo, no sabríamos cuando sería el momento preciso o el instante exacto para usarla. Son esas palabras anodinas pero sorprendentes, que bien utilizadas, no tendríamos que decir o escribir más, significarían todo o nada, o un insulto o una frase de amor.

A raíz de uno de esos comentarios torpes que terminan siendo nocivos y dañinos para tu relación, emanados de esos hombres que denominamos amor, me concentré en analizar una de estas palabras descritas anteriormente; inocuo, encontrando que es una de esas terminologías que pueden sentar mal, tener significados distintos, transmitir emociones, mensajes paralelos ocultos, modificar el sentido de una frase y otorgar connotaciones diversas, dependiendo del contexto en el que nos encontremos.

En un entorno idílico y amatorio, el concepto de inocuo empieza a ser contrario a su propia definición, porque en una relación de pareja en mi criterio, no encuentro un solo hecho que sea insubstancial, inerte e inoperante, a menos, que para esa pareja tu no seas relevante y es aquí donde empieza a tener sentido la inocuidad.

En crisis por las deslucidas salidas de mi amor y su empeño en reducirlo todo a cosas intrascendentes, me dediqué a desglosar uno de sus más ilustres comentarios, para tener certeza de que sus rusticidades sean propias de la estrategia ingénita de los hombres de enredarlo todo, para confundir y reinar, o si simplemente le importo un bledo. Su conspicuo reclamo de porque siento celos si estos son inocuos, entendido como una efusión intrascendente, en una interpretación literal de la frase, significaría entonces que los hombres, género masculino en una relación, solo están llamados a sentir emociones que sean crueles, perversas y malvadas, que generen algún tipo de daño o detrimento contra su pareja. Y ahora sí, todo comienza a tener mayor sentido.

Mientras que mis celos son mi derecho a responder emocionalmente ante una amenaza, su pose narcisista, relajada, inocua y elegante, en cambio, es su fachada para ocultar su itinerario del crimen y su prontuario de seducción, capaz de cometer contra mi corazón las mayores atrocidades, en mi cara y sin ninguna responsabilidad aparente. Además, la calificación de mis reclamos como inocuos, son entonces las señales de la poca vergüenza que le asiste al reírse de mis sensiblerías y lo inicuo de sus actuaciones, porque la conclusión es que aquí lo único inocuo, son sus sentimientos. No crean que soy celosa simplemente cuido lo que es mío!
Los amores más duraderos son aquellos en que uno de los dos amantes es extraordinariamente celoso. (Mariano José de Larra)”




Comentarios

Entradas populares