DEVUELVEME EL PINTA-LABIOS
Esto de la política de equidad de género
que vivo promocionando en conferencias, en consultorías y que he mencionado de
una y otra forma en cada uno de mis blogs, donde hago un llamado a todas las
mujeres para que tengamos el poder de nuestros destinos, cada vez me genera más
inquietudes, desafíos y me coloca nuevos retos intelectuales.
Cada nueva actitud de
empoderamiento de la mujer, ha supuesto un cambio de paradigma hasta en la
forma de manejarnos con nuestras parejas en el plano sentimental. La frecuencia
con que esta afluencia de súper mujeres ha ido en aumento, ha evidenciado que los hombres
tienen que renovarse y renovar su proceder diario, casi que a la velocidad de cada
temporada.
Lo normal es que los pequeños cambios requieran pequeñas
adaptaciones, pero creo que los hombres no se esperaron una innovación tan
disruptiva en nuestro comportamiento y ha dejado en la obsolescencia las posturas
masculinas de siempre; esto los ha
llevado ha incurrir en un método confuso, para medio salvaguardar lo que
pareciese ser lo que más valoran de ellos mismos, su dignidad.
Esta metamorfosis que experimentan los hombres
propia de la evolución femenina, está resultando absolutamente negativa, pues
contrario a esperar, patanes pacientes y bribones solidarios, todo esto se ha
traducido en una especie de mutación en su género, adoptando formas propias de
la personalidad mujeril, creando ámbitos afectivos hasta el momento inexistentes
para ellos, traducidos en algo así como cólicos, cansancios y terribles cambios
de humor.
Las mujeres definitivamente no estamos
percibiendo mejora en los procesos de entendimiento con las parejas, ni la creación
de nuevos códigos e ideas para compartir espacios de la relación, por el
contrario, mientras nosotras vamos avanzando en nuestras posturas de equidad,
nuestros hombres nos enfrentan a comportamientos afeminados como quejarse de que por
que los criticas, o por que simplemente no lo haces, te amenazan con que se van,
pero nunca se van y exigen atención, sin querer que se la prestes. Pareciese
que estamos ante una ola de machos en un total grado de caos, que antes de tratar
de ir a la par de la evolución de las especies, van virando en la dirección a semejarse
a cualquiera de nosotras, casi que no podríamos superarlos con el drama
característico de nuestro género.
Esta visto que de ninguna manera se trata de modificaciones
en algunas actitudes, las mujeres estamos exigiendo de parte de nuestras
parejas un rotundo cambio radical, pero definitivamente no, un cambio de roles.
Ante mujeres talentosas, creativas, seguras, independientes, capaz de modificarlo
todo, no podemos esperar hombres atrapados en un callejón sin salida y
queriendo usar nuestros pinta-labios. Mi cosa devuélveme el pinta-labios, soy una
mujer empoderada, no me he convertido en un hombre.
"No son dos sexos superiores o inferiores el
uno al otro; simplemente son distintos" (Gregorio Marañón, médico
y escritor español).
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