DRAMAS DEL PRIMER MUNDO

 

Primer mundo es un término introducido por las naciones unidas a finales de 1940 y aunque no creo que encierre un criterio formal, es perfecto para hacer referencia, a lo nuevo, lo de moda, lo actual. No voy a escribir de economía y temas sociales, que es de lo que comúnmente se discute cuando anotamos algo relativo al primer mundo, voy a describir situaciones humanas en tendencia, conflictos, fatalidades, que se derivan hoy por hoy de algunas relaciones sentimentales. 

En el tiempo de antes, como dice mi mamá, los dramas de pareja para las mujeres que no contaban con la suerte de toparse con lo que podríamos denominar un buen hombre, se circunscribían a la aparición de una moza o amante, término genérico, que devastaba el buen juicio y la seguridad. El comportamiento infiel de los esposos, novios, compañeros, nuestro género lo sumía en teatros y parodias del dolor, que mas temprano que tarde se desvanecían con el surgimiento de una nueva relación y todos contentos.  

Hoy día la cosa se volvió compleja, entre los dramas del primer mundo esta el vandalismo de los hombres maduritos, machos de la tercera edad, que no solo traicionan el amor, sino que fabrican las circunstancias adecuadas para quedarse con el dinero de la pareja, la magnitud de la estafa, no dependerá del monto, dependerá de la calaña del que tengas adelante, aquí lo que hay, es un laceramiento emocional más un detrimento económico por un profesor en las artes de la delincuencia, de más de 60. 

Las mujeres en la actualidad, pagamos sicoterapeutas para levantar la autoestima y la confianza y abogados que aseguren el reintegro de los bienes y el dinero más los pedazos fragmentados de nuestra dignidad, lo que resulta en una eternidad poder enterrar al madurito, aunque parecería que la muerte es la mejor oportunidad de sus vidas, quizás por eso delinquen con 60, les anhela morir con un poco de honra. Estos hombres maduritos calculan los tiempos para robar a quien es su mujer y apresurar cazar su próxima victima, debe ser un tema de las prisas por la edad.  

Pues bien, lo bueno de los amores es que vamos olvidando como empezaron, pero siempre vamos a estar claros en el final, cogemos la gallardía de la mano y seguimos adelante con lo que tengamos que hacer para recuperar la esperanza y lo material que nos robaron.  El amor siempre será una buena razón para que todas las cosas fallen, hasta un intento de robo, porque aún con los pesares, los psicópatas regalan momentos divertidísimos, esto no lo digo yo, lo dice Tokio en la casa de papel y en últimas, para tranquilidad de las que nos han querido estafar, no hay suerte para el ladrón, su pecado es la estupidez. 

“Si lo piensas, nunca es un buen día para un atraco” La Casa de Papel




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