PINTA LABIOS Y TACONES, CAMINAMOS ROTAS
Dicen que en las historias épicas siempre hay una heroína y en la vida real, también. La diferencia es que nosotras, las mujeres, no necesitamos capa, ni banda sonora, una buena base de maquillaje y capacidad de fingir que todo va bien, mientras reconstruimos nuestro mundo emocional con uñas recién hechas.
Cuando se trata de salvarnos a nosotras mismas, somos las protagonistas absolutas de relatos dignos de un Festival de Cannes, aunque a veces el guion esté borroso y el camino parezca más desordenado, que la sección de rebajas un sábado en el corte ingles.
No significa esto que ignoramos el dolor, lo invitamos a quedarse solo un rato, le damos una copa, lo sentamos en el rincón emocional y seguimos adelante como si nada, nos permitimos llorar, pero con delineador waterproof y entre comidas sociales. Porque solo las mujeres tenemos la elegancia suficiente para estar emocionalmente fracturadas y aún así, combinar el trauma con Dior, Louboutin y Louis Vuitton sin parecer que estamos exagerando, es estilo más experiencia. Siempre disimulamos, perfume Chanel para caminar por los escombros emocionales, los accesorios franceses valen cada peso.
Nuestro proceso de sanación no es lineal, ni suave, ni digno de Pinterest, es más bien un campo de entrenamiento emocional en tacones de 12 cm, donde cada lágrima se convierte en sombra de ojos difuminada con precisión quirúrgica, porque aunque estemos rotas, jamás estaremos desarregladas. Hace poco escuché que el amor propio es como un ascensor emocional: sube 33 pisos y de pronto, te encuentras otra vez en la planta baja, sin saber cómo.
Pero en cada caída recurrimos al arte de armar equipos de emergencia afectiva, mi manada, las amigas, las que te aman aunque estés emocionalmente en ruinas, las que dividen tu drama en tramos, como si tu duelo fuera una maratón con estaciones de hidratación en forma de vino, memes y terapia compartida, te apoyan, te arrastran con dignidad si hace falta, porque si una cae, todas se agachan, sin perder una pizca de glamour, más maquilladas, más caras y más determinadas a no repetir el mismo error con distinto nombre.
El alma esta hecha añicos, pero si algo nos define, es que cuando más destrozadas estamos, más alto son los zapatos con los que corremos la carrera de la resiliencia
“Cuando una mujer se convierte en su mejor amiga, la vida es más fácil”. Diane Von Furstenberg
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